Alien: Covenant, dame más de esta mierda Ridley

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Seguro que como yo, muchos de vosotros esperabais el estreno de Alien: Covenant con ilusión, independientemente de lo que pudiera ofrecer en términos cinematográficos/artísticos, aunque con límites. Prometheus defraudó en algunos círculos, que se echaron al cuello de Ridley Scott. Comprensible, en cierto modo, cuando inició una especie de nueva saga cuya intención era narrar el origen del universo de Alien. Pero que queréis que os diga, a mí todo en lo que salga un xenomorfo canónico lo veo, aunque sea en Alien Vs Predator.

Y Prometheus me gustó, no es una mala película, tiene sus taras, pero supera el aprobado con creces. Aunque tampoco es una obra maestra como Alien: El octavo pasajero, que fue la que encumbró a Ridley Scott como un genio del séptimo arte. Y ese es el problema, pedirle a Ridley Scott en cada nueva entrega del universo xenomorfo que dirige un nuevo octavo pasajero. Y en estas llega Alien: Covenant, y los despechados comienzan a despotricar. Y yo, pues que queréis que os diga, me ha encantado, precisamente por los xenomorfos y mucho más que Alien: Resurrección. Pero, eh, que también tiene sus puntos flacos a comentar.

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El principal atractivo de Alien Covenant para mí es que escribe el origen de los xenormofos, complementando a Prometheus como secuela pero actuando a la vez como precuela de Alien: El octavo pasajero. Así, el discurso filosófico al que el sintético David se ve abocado en Prometheus, alcanza su clímax en Alien: Covenant. Si alguna vez pensasteis que los xenormofos habían nacido de forma natural, descubriréis que no, como ya se adelantaba en Prometheus. Todo ello queda explicado muy convenientemente en esta entrega. Aunque aún así quedan algunas lagunas o huecos que Scott desea que rellenemos con nuestra imaginación: ¿se expandieron los xenormofos naturalmente a otros planetas, como LV-426, desde Origae-6? Decir de forma natural quiere decir a través de humanos, pero entonces, ¿en la Tierra no se enteran de nada, ni siquiera de las naves colonizadoras que desaparecen ni de los trabajitos de David?

Supongo que con paciencia y un poco de saliva, se la metió el elefante a la hormiga… y todo esto encajara de uno u otro modo, sobre todo si se combina con la existencia de los depredadores. O no, quizás si se junta con esto el lío es mayor. Pero qué narices: ¡se trata de xenomofos!

Olvidado esto, que ya es mucho, miremos a Alien: Covenant como una película más, olvidándonos de que está relacionada con el octavo pasajero y secuelas. Y si lo hacemos nos encontramos con una cinta que es de bastante mayor calidad que la mayoría de los blockbusters de ciencia ficción/terror que que se estrenan anualmente. Sí, puede que Scott esté en horas bajas, pero lo fundamental lo sabe hacer muy bien: poderosa fotografía (especialmente los retratos naturales del planeta de los…), un guion coherente con algún diálogo destacable, una excelente batuta a la hora de dirigir al plantel de actores y actrices, un trabajo de sonido mimado y un montaje acorde con sus intenciones.

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Y por si fuera poco está Michael Fassbender, a doble papel, de dos sintéticos, pero bien distintos. Y sorpresas y escenas que reclamarán vuestra atención, como el regalito que se les entrega a los ingenieros/arquitectos o las dotes creacionistas de uno de los sintéticos nacidas de su potente pero manida reflexión existencial.

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Pero sobre todo, no olvidemos que con Alien: Covenant, Ridley Scott ha querido volver a los orígenes, a los xenormofos que parten cuerpos humanos como si fueran plastilina, a las naves espaciales de pasillos opresivos donde los xenomorfos se mueven como pez en el agua, a los pequeñajos correteando por el suelo, al ácido que atraviesa todo lo que pilla… ¿Intento de contentar a los fans? ¿Estrategia comercial? No lo sé, y realmente tampoco me importa. No me esperaba de Alien: Covenant un nuevo octavo pasajero, solo una película de xenormofos notable que me diera alguna sorpresa y expandiera de forma canónica su universo. Y si además lo hace bien, respetando las reglas artísticas del cine, mejor que mejor.

Para fans y para novicios, pero no para concienzudos relamidos que creen conocer el sendero que guía el futuro del cine.

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