Escapismo realista. Crónica de Nocturna 2014

No sé que buscan los seguidores del cine fantástico, amplísimo manto bajo el que se cobija el cine de terror, de ciencia ficción, el thriller, la fantasía, el misterio, las aventuras… (o cualquiera de las mezclas que puedan suceder entre todos estos géneros y sus respectivos subgéneros), pero sí sé lo que busco yo, porque me encanta el cine fantástico y lo sigo y lo disfruto con especial emoción, por encima de cualquier otro tipo de cine. Y la razón es tan sencilla como que me ofrece un salvoconducto cómodo, seguro, divertido y bello para escapar de una realidad (social, económica y política) aburrida, en la que nunca ocurre nada verdaderamente excepcional; un realidad ultrarrutinaria que me abruma con sus números, sus normatividades, sus leyes, sus horarios, sus obligaciones, sus convenciones, su normalidad y su sentido verdadero de la existencia. Esta válvula de escape, aunque artificial —pues después de ver la película debes volver a tan indeseado reino y poner los pies en la Tierra, como todos desean—, es asimismo un canal sin igual para expresar las mismas emociones, sentimientos e ideas que se exponen en el cine sin género, solo que aquí, la carga estética o el poder de la ambientación son aún, si cabe, todavía más importantes. El resultado, cuando se produce de la mejor manera posible es, muchas veces, inigualable.

Por este motivo no dudé ni un segundo el año pasado en acudir a la primera edición de Nocturna. Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, que se celebró en el hogareño y clásico (todavía hay incluso acomodadores y acomodadoras que te llevan a tu asiento con la linterna) cine Palafox de la capital. Por ello este año pedí acreditación a través de su web, por si me tomaban en consideración y pudiera disfrutar del festival en todo su esplendor. Y me la concedieron, por eso me propuse estrujar el máximo posible el privilegio que me habían brindado los organizadores y contároslo todo con pelos y señales y de la mejor manera posible: por eso no se me ocurrió otra manera mejor que escribir una crónica, el género periodístico más literario, para transmitiros mis sensaciones en Nocturna 2014, la segunda edición del que, esperamos, sea un festival de una longevidad interminable. Valga decir que si no me hubiesen concedido la acreditación hubiese ido igualmente, como hice el año pasado. Tal vez, hubiera entrado a ver menos películas, pero hubiese acudido al cine Palafox todos los días desde el 26 de mayo hasta el 1 de junio, semana a lo largo de la cual se ha celebrado el evento.

Por motivos diversos no acudí al preNocturna, que entre el día 22 y el 25 de mayo, acogió, en la sala Artistic Metropol, Fantástica Latinoamérica, una amplia muestra de cine fantástico del otro lado del charco. Aun así, para mí el festival comenzaba casi el día 25, pues a partir de las diez de la mañana ya podía reservar las entradas para prensa del lunes a través de la página web del festival. Reservé mi entrada para The Station, pero no pude hacer lo propio con Fractured ni The Demon’s Rook, así que esperé a ver si al día siguiente podría hacerlo. Menudo chasco cuando sobre las once de la mañana del lunes fui a reservar las entradas y vi que ya solo podía hacerse para el martes (el sistema funciona de tal manera que se reservan las entradas de un día para otro), y encima tampoco quedaban para las que yo quería. El asunto, como me enteré después, es que en Nocturna los pases de las películas son tanto para público cono para prensa, por lo que el número de entradas para prensa es limitado, y solo una por medio; total que si no estabas a las diez de la mañana conectado a la web lo mas probable era que te quedaras sin entradas. No me había enterado del funcionamiento, y ese fue mi error, uno que no volvería a repetir, o casi…

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Lunes, 26 de mayo

Así, llegué hasta las puertas del Palafox y entré a recoger mi entrada para The Station al puesto de prensa. Luego aproveché y compré una entrada para Beneath para el día siguiente, ya que debido a la confusión mencionada más arriba tampoco había podido reservar entrada por la web, porque no quedaban. Fui tonto, ya que pensé que las entradas para Fractured y The Demon’s Rock del lunes se habrían agotado y no las saqué, cuando entradas quedaban de sobra. Grrr. Maldigo mis no ocurrencias.

Una vez me hice con las entradas salí afuera a ver cómo se caldeaba el ambiente. La cosa estaba tibia todavía, ya que aparte de ser lunes era pronto. No obstante, unas cuantas personas se agolpaban ya a las puertas y formaban la primera fila para entrar. Al lado una mendiga pidiendo con un vaso; luego llegaría otro, que debía ser familia. Me puse posmoderno y me pregunté si los seguidores del cine fantástico serían solidarios, si yo mismo (que a veces doy cuando tengo algo suelto) lo soy, y acabé por llegar a la conclusión de que ni los seguidores del cine fantástico, ni los del cine a secas, ni yo, ni nadie, probablemente ni la propia mendiga, lo fueran. No vi a ninguna mano soltar alguna monedilla, y a mí se me olvidó dar mis sobras antes de ponerme a la cola y adentrarme en las fauces de la sala, pero supongo que algo le caería; a la pobre mujer…

Mientras esperaba, observé anonadado el percal: luego dicen de estereotipos, pensé. Estaba rodeado de gente con gafas (como yo), bastantes obesos, bastantes granudos, bastantes melenas, colores negros, y, cómo no, camisetas de monstruos, de películas, de sangre, de satanás, de superhéroes, etc. Yo también las tengo claro, pero lo último que se me ocurre es llevármelas a un festival para que todo el mundo vea lo mucho que sé porque llevo una camiseta de Expediente X, de El resplandor o de Los gremlins; así que me llevé puesta una camiseta de Manny Pacquiao. Odio las sectas, las del cine, las de los videojuegos y las de literatura, y en Nocturna todo el mundo quiere ser el puto David Koresh del fantástico. Menos mal que todavía queda gente guapa…

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Primeros asistentes y fauna varia en llegar a Nocturna 2014

Y vi mi primer filme en Nocturna 2014: The Station, y compré mi primer combo de palomitas. Antes del largometraje, como siempre en Nocturna, la presentación en vídeo del festival, con un Cthulhu espectacular que levanta las pasiones y los gritos de unos seguidores que le aclaman, textualmente, como su dios, numerito que repetirán a lo largo de todo el festival en cada película que entren a ver. No tengo ningún problema porque después son respetuosos y se callan, pero como a mí Lovecraft no me va mucho, siempre me choca tanto desenfreno por sus bichos. Antes de The Station, y también como casi siempre en Nocturna antes de un largometraje, se emite un corto, para nuestro pesar uno malo, no malísimo, pero malo: Runaway; no me gusta, hace lo que hacen los malos cortos: no contar una historia sino ofrecer un extracto descontextualizado de ella. Un tipo en medio del desierto y una su gasolinera y sus vecinos que viven en una fortaleza. ¿Y qué? Pufff, menos mal que ya empieza lo que he venido a ver.

blutgletscher00

The Station es una producción austriaca que nos cuenta los problemas y sucesos a los que se enfrenta un grupo de científicos que trabaja en una estación climática de los alpes austriacos, después de descubrir un extraño tinte/tejido orgánico rojo en la lengua del glaciar que están estudiando. Se trata de una cinta con muy buena factura que, según han ido pasando los días, la he recordado con más cariño. The Station bebe de Alien, Species y, sobre todas ellas, La cosa, la genial obra de John Carpenter basada en, basada en… Está bien ejecutada y aunque cae en clichés (aislamiento, perro, personajes esquivos…) esto no le impide tratar de alcanzar un estilo propio, aunque lo consigue solo a medias. El guion se desmadra un poco al final, pero fluye bien y sin baches narrativos o de diálogo durante toda su duración. El maquillaje, los efectos especiales y la fotografía son muy notables, pero el sobresaliente se lo lleva la edición de sonido y la banda sonora: con una antimelodía principal inquietante, que al recordarla avivaba en mí el deseo de ver otra vez la película. Sin duda, una apertura muy destacable.

the-station1

The Station

the-station-blutgletscher-2013-marvin-kren-10

The Station

Después de The Station, como ya he comentado, no tenía más entradas y no se me ocurrió que podrían quedar entradas para Fractured o The Demon’s Rook. Comenzaba el evento, gratuito, de Juego de Tordos, con la emisión de un capítulo de la cuarta temporada en una de las salas y la presencia de la actriz Sibel Kekilli, que en la serie de la HBO encarna a Shae; pero como el asunto (las novelas y la serie) me atraen lo mismo que el ojete de una lombriz, muy triste, cojo mi mochila y me marcho a casa: mañana será otro día.

Martes, 27 de mayo

Aprendo la lección, así que el martes antes de las diez de la mañana estoy conectado a la sección de prensa de la web del festival y reservo mis entradas para el miércoles sin problema alguno. La verdad es que si estabas a tiempo podías hacerlo sin mayor incidencia: Haunt, Extraterrestrial y Savaged son mis elegidas. Pero para el martes tengo ya dos novietas: Second Coming y Beneath, a ambas (una por curiosidad la otra por intuición) las espero con cierta ilusión y esperanza.

Antes de Second Coming un corto: A Journey Far Away, que empieza bien (un librero al que comienzan a caérsele partes de su cuerpo) y acaba como el rosario de la aurora, de manera chusca y con el paso de estaciones de por medio (¡en un corto!). Los creadores saben lo que hacen, pero no saben contarlo todo lo bien que debieran.

Y llega Second Coming. Y aquí se manifiesta lo que es un verdadero problema de Nocturna: los pedantes risitas. No os voy a engañar, la película no es para tirar cohetes, es mediocre, muy mediocre. Sin embargo, cuando no llevamos ni cinco minutos desde el comienzo ya se empiezan a oír carcajadas hasta cuando uno de los actores chinos abre siquera la boca; a uno le cuesta mucho distinguir entre el criterio y el prejuicio. Y esto se repite durante toda la película: tienes que aguantar al que ha acudido al festival a hacer audible para todo el mundo que la cinta le parece de risa; no se trata de una risa floja: ha de reírse como el Doctor Maligno de Austin Powers. Lo mejor que podría pasarle sería que le atropellara un coche al salir del pase y que su cabeza quedara reventada como si se tratase de un huevo crudo; así nos reíriamos todos de él. Estúpido pelele. Entiendo que pueda hacerte gracia en alguna ocasión, cierta palabra, cierto gesto, cierta escena, cierto recurso o efecto especial malo, pero cuando te ríes de que se atropelle a un perro y no de una violación es que lo estás haciendo para aparentar, y encima le estás amargando la tarde al resto de espectadores.

Second Coming_Presskit

 

Second Coming, como ya he dicho, no es una maravilla, pero está bien hecha; si pudiste ver Exorcismo en Connecticut o, más apropiadamente, The Complex de Hideo Nakata (que se proyectó en Nocturna en 2013), no tendrás problema en soportar Second Coming; es más con The Complex me dormí y con esta no. La cinta, dirigida por un totalmente desconocido para mí Herman Yau, sigue la tradición del terror oriental más reciente, y nos cuenta una historia de una familia con un pasado neblinoso, una historia con espíritus vengativos, y una historia con algo de puzle de por medio; una historia en la que la política del hijo único en China sobrevuela el inconsciente de todo el metraje. La película, al menos, está bien hecha y editada, aunque acabes harto del fundido a negro, utilizado una y otra vez, como en ese capítulo de Los Simpsons en el que Homer graba el vídeo de Flanders para la agencia de citas y solo quiere utilizar el recurso de las estrellitas cuando lo edita con Lisa. Pues igual. Las interpretaciones son aceptables, pero el guion resulta inestable y entrecortado, aunque todo guarde coherencia interna: su principal problema es que pierde el sentido del ritmo de la acción, y el interés del espectador decae constantemente, algo a lo que contribuye el uso adictivo del fundido a negro, pues siempre da la sensación de que el final está cerca, aunque quede una hora para el mismo. Es en 3D, al menos la versión de la premiere internacional de Nocturna, y es otro timo en 3D; en esto no es la única. ¿A quién narices se le ocurrió recuperar otra vez lo de las gafitas? En los noventa molaba mucho más, por lo menos Freddy te avisaba de cuando ponértelas y tenías que comprar una caja de cereales para hacerte con unas, y, lo que es más importante, cuando te las ponías veías algo: ahora las llevas puestas durante toda la película y no aparece nada, salvo una leve sensación de profundidad y mucha oscuridad. En fin, con Second Coming los chinos demuestran que son capaces de hacer películas de terror a la altura de la mediocridad del género, aunque os aseguro que he visto películas estadounidenses mucho peores…

TheSecondComing02_Page_1_Image_0001

Second Coming

TheSecondComing03_Page_1_Image_0001

Second Coming

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=doHwQG9UAJ0]

Y de la sala 1, tras salir a tomar un poco el aire, comprarme un combo de palomitas y ver al director del festival, Luis Rosales, conceder una entrevista a la televisión, subo la escaleras del fondo y tiro para la sala 2 a ver Beneath, que espero con muchas ganas después de la pequeña decepción que ha supuesto Second Coming, pues la verdad me esperaba más. Pero antes de bajar a la mina vemos un corto español destacable: Sinnside, que nos muestra con una marcada estética oscura y tétrica, la historia de unos niños que acuden a un restaurante a una cena. Lagunas en la historia pero fantásticos efectos especiales y un montaje audiovisual de auténtico lujo. Una carta de presentación perfecta para el director, Miguel Ángel Font, y los suyos, a los que habrá que seguir la pista.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Luis M. Rosales, director de Nocturna y de ScifiWorld

Beneath00

Y comienza Beneath que, sin alardes argumentales, es una bastante buena película. Sin alardes argumentales porque es sencilla: unos mineros quedan atrapados en la mina cuando se produce un accidente; junto a ellos, la hija del jefe, quien se jubilaba y decide dejar bajar a su hija para que vea cómo es el trabajo allí donde nadie quiere trabajar. No solo posee una excelente y estilosa marca, sino que además brilla con luz propia, especialmente en el inteligente uso de la luz y su ausencia que hace. Ben Ketai logra crear una atmosfera de agobio, de asfixia, de desesperación sosegada pero, a ratos, explosiva: la falta de oxígeno puede llegar a incomodarte. A ello contribuyen tanto un sonido simple, pero limpio y preciso, y unos decorados que son pura artesanía. Un guion simple que no deja lugar a reflexión alguna y en la que algunos personajes son de sobra conocidos (el chulo, el viejo simpático, los enamorados, el héroe…); una cinta cuya mejor baza reside en la dualidad interpretativa que puede hacerse de lo sucedido durante sus fotogramas.

Beneath-movie-image

Beneath

Beneath-movie-image

Beneath

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=CgEcvuZi3BU]

 

Miércoles, 28 de mayo

Llega el miércoles y es día de tres películas, el primero. Me costó elegir la primera, pero me decanté por Haunt en vez de The Sacrament, y cuando Haunt ha acabado me arrepiento de no haber escogido la película que tiene a Eli Roth como uno de los productores. Antes de comernos el mojón que supone Haunt, vemos un corto español que es bueno, que cuenta una historia con presentación, nudo y desenlace, aunque el final te deje un poco indiferente y la actuación masculina se salga de sus casillas buscando una bipolaridad que termina por ser demasiado exagerada y, con ello, poco creíble. Pero De noche y de pronto interesa.

Haunt_poster

Elegí Haunt bajo la sospecha de que podría encontrarme con una buena representante del subgénero haunted house, pero nada más lejos. Unas palabras al comienzo de la cinta me hacen infunden un poco de esperanza: «El silencio tiene voz», y aunque en lo técnico y lo interpretativo (la actriz Liana Liberato no solo está como un queso, sino que se defiende muy bien en lo histriónico) la película supere el examen, se hace verdaderamente infumable aguantarla. La impregna un enorme tufo a Crepúsculo (aunque no salen vampiros ni hombres lobo) y lo único que no es común es el final, bastante inteligente. Pero se trata de un final no muy común para una película, por lo demás, muy convencional, que aburre, que no arriesga, que no asusta ni siquiera con el uso de efectismos sonoros o visuales. Además, la historia nunca termina de interesar, porque los personajes son insípidos y el final muy previsible (no es por fardar, pero a la mitad del metraje, más o menos, ya lo sabía). Personalmente, desde que vi I Am a Ghost, muy bien hecha o muy innovadora tiene que ser una película de fantasmas para que me guste… Haunt me deja atado a la realidad, no me evade, la sala sigue siendo la sala, y no una casa encantada en la que ocurrió un crimen brutal.

Haunt01

Haunt

Haunt03

Haunt

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=aOe8E1lOFik]

Cuando acaba Haunt, salgo a estirar las piernas y aprovecho para echarle un ojo a la decoración que se ha preparado para la premiere mundial de Al filo del mañana, la película protagonizada por Tom Cruise y Emma Blunt que, según un notas que posee un exquisito criterio cinematográfico (y que además es uno de los pocos amigos verdaderos que tengo: una cosa va unida a la otra por huevos), es una vacuna perfecta contra el aburrimiento y el desinterés: vamos que te centra más que un gramo de speed esnifado en una sola raya. Y me meto a Extraterrestrial tras comprar un buen combo de palomitas y cruzarme con sus productores, justo cuando acaba de terminar el corto Dédalo, que, por lo visto, también iba de seres de otro planeta y del espacio exterior.

EXTRATERRESTRIAL POSTER_7APR2014_v8_300dpi

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

El equipo productor de Extraterrestrial

Extraterrestrial era una de mis grandes apuestas, y aunque se trata de una buena película, mis expectativas resultan frustradas. Vuelvo a repetir: no es una mala cinta, pero yo me esperaba algo más potente, tan potente como Grave Encounters, el primer largometraje de The Vicious Brothers, que me dejó muy impresionado. En Extraterrestrial se desprenden del mockumentary para plantear una original mezcla de subgéneros que, pese a lo arriesgado acaba resultando coherente; arriesgado porque no es fácil meter en una misma pantalla el slasher, el cabin in the woods y la ciencia ficción. Y The Vicious Brothers salen airosos. Sin embargo, al filme le sobran como mínimo veinte minutos y a veces sufre de un desajuste emocional que le hace oscilar entre la seriedad y el sarcasmo, sin saber muy bien si se ha buscado adrede (en cuyo caso se ha calibrado fatal) o se ha hecho sin querer (algo que sería inaceptable). The Vicious Brothers han arriesgado y han apostado por la innovación, la regeneración, pero no han ganado todo lo que ellos quisieran. Hay que destacar su deslumbrante fotografía, sus magníficos efectos especiales (no en balde acabaron haciéndose con este premio) y, sobre todo, el gran homenaje que supone a una de la series  más influyentes de la historia de la televisión: Expediente X (¡hasta sale un fumador!). Entre esto y el último cuarto de película o viceversa, se ganó mi corazón.

Extraterrestrial_03

Extraterrestrial

Extraterrestrial_06

Extraterrestrial

Extraterrestrial_05

Extraterrestrial

Salgo afuera a darle a mi amigo (el que va a ver Al filo del mañana) las entradas que me ha encargado que le compre, le comento el grandioso homenaje a Expediente X que me ha parecido Extraterrestrial, le digo que hay hasta un fumador y se ríe porque no termina por comprender mi pasión por un personaje que el considera insulso, también porque no está acostumbrado a verme con un pase de prensa y una cámara de fotos colgando del cuello, como si fuera de la Rolling Stone. Conversamos un poco sobre el jueves, en el que él va a entrar a ver La matanza de Texas, con el mismísimo Tobe Hooper, en la sala 1, y que sería muy bueno quedar un poco antes y tomarnos un vino antes de entrar, él a La mataza de Texas, yo a Circus of the Dead. El tiempo se echa encima, nos despedimos y entra a ver su película, yo me quedo esperando un rato, ya que Savaged, mi último pase del día, no empieza hasta las 22:15. Voy a la tienda de los chinos a comprar un refresco, miro el móvil y actualizo el estado del blog en Twitter y Facebook, todavía quedan diez minutos: en momentos así echo de menos fumar: para eso servía: para matar el tiempo.

Entro un poco antes al cine por precaución y porque quiero más palomitas, aunque sin refresco (que en los chinos es más barato): ver una película sin nada que comer o beber me resulta de lo más triste, de las cosas más tristes que puede haber en la vida: entre la muerte de tu perro y ver Haunt. Me siento en la sala, sin saber lo que me espera: dos premios seguidos; mejor corto nacional y el premio del público a la mejor película.

Primero: 24 horas con Lucía, dirigido por Marcos Cabotá: puro genio y arte; me recuerda a otro que vi el año pasado, también español y que también me encantó: Presence Required. Una mujer poseída, un marido desesperado, un exorcista que tardará 24 horas en llegar. Mientras tanto, el marido ha de convivir con su… esposa; más bien con el demonio que ha tomado el cuerpo de su esposa. Pero pronto se dará cuenta de que el demonio no es tan malo y que incluso puede tener su aquel. Magistral comedia de terror comprimida en 15 entretenidísimos y tronchantes minutos. Hay tiempo hasta para acordarse de La vida de Brian y de AC/DC.

Savaged copia

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Así estaba la sala 2 del Palafox para ver Savaged

Y después Savaged, o lo que es lo mismo: una de las cinco mejores películas de Nocturna 2014. El filme de Michael S. Ojeda nos cuenta la historia de Zoe, una joven sordomuda que decide hacer un viaje por Nuevo México; a su madre no le gusta, su novio la apoya. Marcha sola y todo va bien hasta que en su camino se cruzan unos paletos racistas y caza indios de los pies a la cabeza que, dado que ha presenciado cómo acababan con dos apaches, deciden secuestrarla, violarla y torturarla hasta que creen conveniente poner fin a su vida, más por conveniencia que por compasión. Entonces, con los últimos soplos del alma escapando por su boca, un brujo indio encuentra a Zoe y lleva a cabo un ritual para intentar traerla de nuevo a nuestro mundo, pero algo, alguien, se introduce dentro de su cuerpo junto a ella. Savaged huele a los setenta, huele a Tobe Hooper, a Rob Zombie con sentimientos, sabe a la mejor artesanía en los efectos especiales conviviendo con el trabajo digital más suave y menos grosero; es belleza vesánica, salvaje, emociones que no hay que controlar: un viaje sin retorno. Me encandiló el regusto de la historia a cuento de venganza, a El cuervo, a héroe de justicia verdadera retornado del más allá para poner a cada cuál donde se merece. Te muestra lo imprescindible, nada sobra: va directa al grano. Tal vez fallan algunos cortes de la banda sonora cuando tratan de exacerbar el dramatismo, pero por lo demás es una brutal y visceral delicia. Savaged consigue que no quiera volver a la sala, me quiero quedar con el brujo indio, me quiero quedar con Zoe, aunque no hable… No quiero volver aquí, más que nada porque tengo que salir corriendo si quiero coger el autobús de las 0:30 para llegar a mi casa a la 1:00 y poder acostarme a la 1:30, que al día siguiente me levanto a las 7:00.

002_Savaged2_l

Savaged

savaged_06

Savaged

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=BrLXUvKtUG0]

 

Jueves, 29 de mayo

Al final, la noche de miércoles al jueves dormí cinco horas. Demasiado: de ahí hasta que acabé el festival dormiré un total de doce horas. Pero ya sabéis, sarna con gusto no pica. De camino al trabajo, en el autobús, voy leyendo un libro espléndido sobre la Guerra del Congo, la que muchos llaman la Gran Guerra de África y otros la Guerra Mundial de África: Dancing in the Glory of Monsters. The Collapse of the Congo and the Great War of Africa de Jason K. Stearns, y me entero de que después del genocidio de Ruanda, en el este del Congo, donde se instalaron los campos de refugiados hutus, era más barato comprar una AK47 que un filete; la bomba: un lanzamisiles te costaba cien dólares. Los campos de refugiados olían a heces debido a los brotes de cólera, que provocan diarrea, y las pandillas de congoleños se introducían en ellos para hacer negocio o pasar el rato, por ejemplo, tirando una granada dentro de una tienda de campaña donde descansaban una mujer y su hijo de 5 años. Fantástico terror. Un millón de veces más aterrador que el de Nocturna 2014. El gobierno de Francia les vendió armas, y después quiso que hicieran las paces. Fantástico terror. Pero real. Después la censura se ceba con el cine y con otras artes, y no con los estados. Terror. Real.

Pero pese a todo, hoy estoy entusiasmado, no solo voy a ver Cruel and Unusual, que en todas las conversaciones ajenas de las que siso información, aparece como una de las grandes favoritas (Fulanito me ha dicho que es buenísima, Menganito me ha contado que es la hostia), sino que también tengo programado un encuentro con Víctor Matellano, el director español que presenta en Nocturna 2014 su película Wax y su documental ¡Zarpazos!, basado en su libro Spanish Horror. Pero lo primero es lo primero (y esta vez no es el cagadero, como diría Gordo Cabrón), y entro en cuanto lo permiten a la sala 1 para pillar un buen sitio y ver Cruel and Unusual. Antes se proyecta Blink un corto español de Diego Latorre y protagonizado por Eduardo Casanova, Fele Martínez y Macarena Gómez. Su factura es impecable (maravillosos efectos especiales, movimientos de cámaras y otras delicias técnicas), tanto como sus actuaciones, pero la historia está muy vista: el chico marginado que quiere escapar de una realidad que odia. Es destacable. Eduardo Casanova, gran seguidor del fantástico y al que veré casi todos los días en el festival, sale a decir unas palabras. Muy bien, Eduardo, nos caes muy bien, y tu papel en Aída lo bordas, pero, no te lo tomes a mal, queremos ver Cruel and Unusual. Y comienza el espectáculo tras unas breves palabras de Merlin Dervisevic, el director, al que tendré oportunidad de entrevistar al día siguiente.

Cruel&Unusual02

Cruel and Unusual es del tipo de películas que siempre me excitan. No solo carece de mácula alguna como producto cinematográfico (esto es: está cuidada con mimo, esculpida como si fuese una escultura, en todos sus aspectos) sino que provoca una reacción mental en quien la ve, induce la reflexión: te hace pararte por unos segundos y decir, vaya, este aspecto de la vida (la de ahora y la de más allá) podría poseer ese grado de verdad que nunca había visto hasta ahora. Gracias, Merlin. En Cruel  and Unusual un hombre, Edgar, se encuentra en el Infierno por haber matado a su mujer, algo que él niega rotundamente. Pero no es un Infierno cualquiera, sino que allí, como si fuera un grupo de alcohólicos anónimos, se reúnen todos los condenados en una especie de terapia del remordimiento que les hace revivir una y otra vez su pecado. Un Infierno lleno de puertas y salidas, de viajes en el tiempo, un Infierno burócrata y conductista. Cruel and Unusual posee una belleza filosófica memorable, y desde su caos, desde su desestructura, se va formando un núcleo narrativo macizo e impenetrable. Obviamente, como muchos vaticinaban, se llevó el premio a la mejor película en la categoría Dark Visions, la sección del festival «dedicada a las propuestas más innovadoras y transgresoras del género fantástico».

CruelandUnusua4l

Cruel and Unusual

movie-cruel-unusual-by-merlin-dervisevic-s3-mask9

Cruel and Unusual

Saboreo el regusto que Cruel and Unusual ha dejado en mi intelecto, y salgo afuera, porque mi amigo (al que ayer le flipó Al filo del mañana y hoy va a ver La matanza de Texas) me ha enviado un wassap para decirme que me espera fuera. Le he dicho que vaya pidiéndome un ribera del Duero crianza, y cuando llego solo puedo decirle que he visto un peliculón de verdad, no como el de Antena 3. A los pocos segundos de haberme sentado, llega una ración de jamón ibérico, no se me ocurre mejor acompañamiento para el vino: mi amigo sí que me quiere, sí que me conoce. Mientras damos buena cuenta de la pata de cerdo y el zumo de uva fermentado, vemos a Nacho Vigalondo, que habla con unos colegas, como mi amigo y yo disfrutamos mucho con Los cronocrímenes y el tipo es bien simpático, decidimos hacernos una foto con él, que apunta: «Ponemos el color al festival». Poco antes mi amigo me había dicho: «Son todos jevis». Claro tronco, y gafotas, y granudos, y gordos; pero también hay gente maciza, como la morena que tenemos enfrente, que gasta un culo delineado y de mármol. Eso sí, feos o guapos, jevis o poppies, todos saben un huevo: todos quieren ser el puto David Koresh del fantástico.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Cara Cuero y amigos estuvieron por Nocturna

Prisa. Mi amigo se mete ya a La matanza de Texas, a ver si pilla a Tobe Hooper y que le firme su copia de La matanza de Texas. Nos despedimos. «No sé si estaré cuando salgas, que si no me piro pierdo el bús de la 1:00 y hasta las 2:00 no pasa otro», son mis últimas palabras. Besos, y se pierde con su chorba entre la multitud. Yo, claro, me voy a comprar un súper combo de palomitas y refresco; Sprite. Mi refresco favorito es el Ginger Ale, pero en un cine no lo tienen, creo que ni en uno de California, así que en su defecto siempre pido Sprite o Seven Up, que se le da un aire. Voy a ver una de mis más esperadas: Circus of the Dead. Payasos asesinos. Me encantan los payasos asesinos, me chiflan. Llevo uno tatuado entre el bíceps y el tríceps, un dibujo de otro amigo tatuador; me raja el brazo con una hoz y sale… afuera. La película comienza bien, muy bien, con una frase de John Wayne Gacy: «Los payasos pueden matar y quedar impunes». Esto va en serio, me digo, y me acuerdo de la tipa que afuera, comentando las películas de hoy decía que Circus of the Dead «tiene pinta de molar, de ser como Balada triste de trompeta»; joder, rememoro, esa sabe menos de cine que yo, porque solo con ver el cartel y leer la sinopsis sabes que el castañazo soporífero de Álex de la Iglesia poco tiene que ver con la cinta de Billy “Bloody Bill” Pon, que se hace llamar el director. Circus of the Dead es fea, es una apología de la violencia gratuita, es enferma, desquiciante, psicópata; es amoral, es pervertida, aparecen violaciones, obscenidades, es muy desagradable; es necrófila, algo cutre, carece de argumento, es solo una sucesión de lo que nadie quiere ver ni oír: es cojonuda: es una maldita obra maestra. Los de las risitas se callan, nadie dice nada; ni aplaude; aún cuando suelen hacerlo con cada amputación que se produce durante las películas. Todos observan pasmados y, cuando acaba, solo suenan dos tímidos aplausos que pronto se callan; sin palabras, la película les ha dejado sin palabras; no saben si les ha gustado o les ha horrorizado.

Print

Circusofthedead_02

Circusofthedead_06

Circusofthedead_09

Circusofthedead_10

Aún con la polla como una pértiga por Circus of the Dead, salgo corriendo al photocall de La Cueva (que se acabó alzando con el premio Paul Naschy a la mejor película, y que me arrepiento de no haber entrado a ver), para hacerle unas breves preguntas a Víctor Matellano, que con toda amabilidad y con entusiasmo me responde. Primero: ¿qué crees que ha cambiado desde el cine de terror español que se hacía en los sesenta, los setenta y principios de los ochenta respecto al que se hace ahora? No lo duda, el director de ¡Zarpazos!, que precisamente homenajea a ese tipo de películas, lo tiene muy claro:

«Yo creo que lo que ha cambiado son los medios, han cambiado las formas, se han internacionalizado, los realizadores de ahora han podido ver mucho más que los de hace treinta o cuarenta años podían ver, pero en lo demás sigue siendo lo mismo: se sigue rodando en inglés, se sigue intentando hacer que parezcan más películas inglesas o americanas que españolas… Hay algunas claves que se siguen manteniendo».

Perfecto lo de que parezcan más películas angloparlantes que castizas, porque enlaza con mi segunda pregunta: ¿te parece que se ha perdido la oportunidad de crear un terror típicamente peninsular, como apuntaron algunos trabajos antiguos, caso de La torre de los siete jorobados de Edgar Neville, u otros más recientes como Tesis de Alejandro Amenábar o La comunidad de Álex de la Iglesia? Tampoco duda; coño, da la impresión de que me ha ido leyendo la mente:

«Sí, has mencionado algunas de las películas clave, también añadiría Una vela para el diablo en los setenta, que vamos a tener ocasión de ver mañana aquí. Han sido pequeña islas dentro de todas las producciones que se hacían, y lo normal era hacer que los hombres lobo no fueran españoles sino polacos y que los muertos templarios no vinieran de Soria sino de Portugal. Por dos razones: primero por notivos comerciales y, mucho más importante, porque la censura no lo permitía. Y desde entonces se ha ido quedando».

Le doy las gracias y le pido inmortalizar el momento, a lo que accede con la misma amabilidad, humildad y simpatía con la que ha contestado a nuestras preguntas. Luego nos vamos corriendo a la sala 2, a ver Lord of Tears, previo paso a por unas palomitas y un refresco pequeño. Mi cena.

victor

Víctor Matellano

Lord Of Tears_poster

Por desgracia para Lord of Tears, la sala se llena de una camada de risitas y habladores insoportables, la sala está llena, y tres se ponen a mi lado. La productora presenta la cinta en nombre del director, que se ha constipado en el último momento y no ha podido venir; este ya lo advierte: «si lo que buscas es una película de acción estás a tiempo de marcharte, porque Lord of Tears es una atmosférica, hay que dejar que te atrape». Pero nada, los soplapollas se quedan, para joder a los que queremos ver la película, por muy mala o buena que sea, en silencio. Estos son de los que si no salen palabrotas, sexo y sangre en la primera escena se tiran hablando el resto del metraje. Les chisteo, se callan unos segundos, pero vuelven a la carga, incluso un amiguito que está sentado más allá, viene y se rié con ellos, uno se va, otros se quedan. Uno antes ha dicho que las pelis de la Hammer no le gustan porque son densas; sí hijo, tan densas como Cortocircuito. Estoy por decirles algo, pero me conozco, y se que como me respondan me lío a hostias y me quedo solo, así que opto por sacarme un moco blando en la oscuridad, darle forma y lanzárselo al pelo a uno de los greñudos con verborrea. Al final, para satisfacción mía y de muchos otros, se van. Y claro, la atmósfera ha perdido su gracia. Espero poder ver Lord of Tears en silencio. Tampoco tiene pinta de ser una maravilla pero el argumento es atractivo, y aunque podría quedarse en un mediometraje y no ocurriría nada, el final es muy bueno, un final que hace que todo el resto de la película cobre sentido. Un profesor que pierde a su madre, y poco después recibe una carta que esta escribio antes de morir en la que le dice que no vaya a la casa que poseen en las Tierras Altas escocesas, pues allí el hombre, de pequeño, veía, soñaba, con un personaje tétrico con garras y cabeza de búho. Si no se corta la comunicación constantemente, se trata de una muy buena historia que, eso sí, exige predisposición a meterse en ella hasta conocer el paganismo que le da sentido, y con un opiáceo seguro que entra mejor. Al final, mucha gente aplaudió, otros seguían riéndose…

lord-of-tears-02

Lord of Tears

lord-of-tears-01

Lord of Tears

 

Viernes, 30 de mayo

Hoy es un gran día, aunque haya dormido poco. Primero porque voy a tener ocasión de entrevistar a Jaume Balagueró y a Merlin Dervisevic, el director de Cruel and Unsual, además es viernes, y encima mi camello legal (un farmaceútico que conozco) me va a dar mi dosis de codeína, dos botellitas para mí solito. Realmente creo que eso es lo que más me entusiasma, por encima de que sea viernes y de las entrevistas. Si no me drogo en un festival, no es un festival. Después de salir de trabajar voy directo a la farmacia, y de allí sin pausa a la sala 2 del cine Palafox, donde se proyecta el breve documental ¡Zarpazos! de Víctor Matellano. Breve pero sublime, un retrato histórico y cultural del fantaterror que le rinde un merecido homenaje. Imprescindible.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Codeína. Mi amor

zarpazos_poster

Mientras lo veo le doy el primer trago a una de las botellas de codeína y me trago medio tercio de la misma, estoy disfrutando como un niño, noto el calor que se extiende por mi cuerpo y todos los músculos se me relajan como si alguien me los estuviera masajeando, cosquillas que suben por mi cuello hasta mis ojos. Miro el reloj: !albricias, las 17:30! Tengo que salir pitando porque Balagueró me espera a las 17:45 en el Gran Hotel Conde Duque. Cuando llego me recibe la encargada de prensa del festival, y me lleva hasta la sala de entrevistas. Espero hasta que salgan otros entrevistadores y entonces entro, junto con dos chicas que también van a entrevistar al director catalán. Desde lejos puedo captar su sencillez, su caminar por el planeta como uno más, lo que se me confirma cuando le estrecho la mano y me presento: ojalá mucha gente fuera así. Me pregunto como es que esta persona que rezuma tanta bondad ha querido retratar el mal en sus películas y me ha metido el miedo en el cuerpo como pocos; todo empezó con Los sin nombre, y hasta Mientras duermes no he dejado de seguirle. Le lanzo mi primera pregunta: le cuento que un día me crucé con una niña de unos diez años, y esta le comentaba a otro chiquillo que «Porque pelis de miedo, que den miedo, hay muy pocas», la pregunta es: ¿qué te da miedo como persona, y qué te da miedo como espectador? Me responde con el mismo ímpetu de situarse con la gente común que me ha parecido captar con los ojos y con el  tacto:

«A mí lo que me da miedo es lo que le da miedo al resto de la gente: la violencia, el dolor… No especialmente el mío sino el de los demás. En las películas… pues pienso como  la niña, estoy de acuerdo con ella, aunque de vez en cuando encuentras películas que lo hacen, que te resultan perturbadoras, eso es muy subjetivo. Por ejemplo, a mí hay una escena de El quimérico inquilino de Roman Polanski en la que él, que es el protagonista, descubre que en la pared, dentro de la pared, hay dientes, a mí eso me da miedo, pero seguro que hay a gente a la que esto le parece una tontería. Pero lo que verdaderamente creo que es importante para que una película te dé miedo es que los personajes que van a sufrir te importen; si no te importan, te da igual lo que pase».

Chapeau. Palabra de maestro. Mi segunda pregunta es algo jocosa: ¿a qué vino OT. La película? Y para mi sorpresa, Jaume Balagueró responde:

«Nadie la ha visto. Todo el mundo dice que es una mierda pero nadie la ha visto. Y está muy bien. Es un documental con el que quisimos recoger el fenómeno que se estaba produciendo en España. Además tiene un tono muy triste y crepuscular. A mí me gusta mucho».

Pues habrá que echarle un ojo. Me despido, pero no antes de pedirle que me firme Los sin nombre, Darkness y Rec.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Jaume Balagueró

Con Balagueró he acabado a las 18:00, y hasta las 19:00 no tengo la entrevista con Merlin Devisevic, así que bebo otro poco más de codeína, y ya estoy flotando como Goku en la nube kinton. Me acerco a comprar un refresco a los chinos. Saco el libro sobre la Guerra del Congo, pero me da pánico leerlo, estoy muy contento con la codeína y porque he visto a Tobe Hooper cenando. Finalmente me firma mi DVD de La matanza de Texas y consigo hacerme una foto con él; con el tío que se inventó a Cara Cuero y al viejo matadero. Demasié. Espero sentado en la recepción del hotel, que se está más fresquito, a Merlin Dervisevic. Llega finalmente y nos dirigimos a la sala de entrevistas; esta vez tengo quince minutos para mí solo. Dervisevic es jovial, y rezuma buenas intenciones, no sé por qué, pero a esta tío le dejaría al cuidado de mis hijos, si los tuviera. Le digo que ya he visto su película, que me ha encantado y que creo que se va a llevar uno o dos premios (finalmente fue uno). Le digo también que una de las cosas que más me ha gustado de la película es su trasfondo filosófico, y que enseguida se me vino a la cabeza la obra de teatro de Jean Paul Sartre, A puerta cerrada, que también, a su manera, retrata el Infierno. Y le lanzo la primera pregunta: ¿te parece que el mal puede ser inconsciente o aleatorio? La pregunta parece pillarle un poco desprevenido, pero contesta con la misma sabiduría que rodea a su creación:

«Bueno, pienso que todo el mundo tiene potencial para ser bueno y para ser malo, que nadie es categóricamente una de las dos cosas. Creo que la gente hace las cosas que hace porque, hablando en general, creen que están haciendo lo correcto, ya sea para protegerse a ellos, para proteger a alguien o porque… bueno porque creen que hacen lo que deben de hacer. Cualquier persona, aunque haya hecho una cosa malísima, siempre va a encontrar una justificación para lo que ha hecho. Una de las cosas de las que trata la película es cómo percibimos el bien y el mal, y eso queda muy bien reflejado en las vueltas que da Edgar, repitiendo una y otra vez el suceso, y cómo este va cambiando cada vez que lo hace, ya sea si cree que hace el bien o el mal: cambia la perspectiva de las perspectivas».

Entremedias reflexionamos sobre el bien y el mal, y le lanzo una segunda cuestión, acerca de dos personajes de la película que yo he identificado como Satán, le pregunto si he acertado, y me contesta con mucho rigor:

«La verdad es que me gusta dejar que el espectador piense en qué puede ser y que lo interprete como quiera. No me gustan nada las películas en las que todo ya está dicho y todo se sabe lo que es, sino que prefiero (como en una novela, le sugiero) que trabaje la imaginación del espectador, reuniendo las piezas e interpretando continuamente lo que pasa».

Por último, le digo que me recomiende  alguna de las últimas películas canadienses que más le hayan gustado. Me cuenta que le gusta especialmente el cine canadiense francófono, y me da un nombre: Incendies (2010), que ya he buscado como loco y he conseguido (aún está por ver). Luego le pregunto por alguna de sus películas favoritas y me da un título muy familiar, película de culto en todo el mundo pero que en España conozco a muchos amantes de sus fotogramas: Leolo, el largometraje de Jean-Claude Lauzon de 1992. Ha sido maravilloso, hasta arriba de un opiáceo he disfrutado incansablemente charlando en estos quince minutos con Merlin Dervisevic, con su sonrisa y con sus buenas palabras. Le hago una foto, y antes de marcharme me pregunta el nombre de la página; se lo digo, pero le aviso de que cuando haya escrito la crónica le pasaré el enlace por las redes sociales. Merlin Dervisevic: un gran tipo.

merlin

Merlin Dervisevic

No son ni las 20:00, y la premiere mundial de Wax, la película de Víctor Matellano no comienza hasta las 22:00, así que me voy a dar una vuelta por Madrid, con la codeína en plena acción y una brisa primaveral acariciando mi cuerpo: la codeína hace que me bese. Me acuerdo de que he visto una Casa del libro, y de que hay un libro que quiero comprar: El hombre sin rostro, de Luis Manuel Ruiz. He tenido suerte, les quedaba uno, porque por lo visto la novela lo esta partiendo. Me siento en un banco de piedra, creo que nunca he estado por esta zona de Madrid; me encanta Madrid, mi ciudad, aunque no viva en ella; mi ciudad, que ya tiene un festival internacional de cine fantástico. Nocturna. Hojeo el libro y leo el primer párrafo, me entra el hambre y me voy a cenar a un Taco Bell, que nunca he estado en uno; todo muy bueno, pero muy pequeño. Si lo sé me pido el doble. Cuando acabo ya es hora de ir a la sala 1 a ver Wax, y para allí que me voy, no sin antes… ¡Exacto!: palomitas y refresco, aunque tamaño reducido.

Lo mejor de Wax, sin duda, es su indudable buen hacer, la dedicación y el trabajo duro que se adivina detrás de ella; un trabajo duro que, esperemos, recoja sus frutos. Y, también, la actuación estelar de Jack Taylor, que eclipsa todo lo demás. Un actor al que la naturaleza, y no me gustaría parecer cruel, ha dotado de un rostro ya de por sí espeluznante. Todo luce muy bien en Wax, desde el soberbio maquillaje hasta algunas fotografías y los decorados del museo. Es entretenida, te hace estar pendiente de ella, pero siempre en espera de algo más, algo que no acaba de suceder; al menos yo no conseguí conectar con la película, sentirme arrastrado por ella, porque sus personajes, salvo el Doctor Knox al que interpreta Taylor (que encarna una perversión soberbia), no terminan por conmoverme, por importarme. El guion trata de meter demasiada información, demasiadas perspectivas, demasiados caminos que acaban pareciendo independientes, aunque no lo sean. No obstante, merece ser vista, ya que supone un gran homenaje al fantaterror tan amado por Víctor Matellano. Yo quiero verla otra vez, con más codeína.

wax

Foto fija WAX (18)

Wax

Fotogramas WAX (10)

Wax

Sábado, 31 de mayo

Me habría gustado ir a la rueda de prensa de Darío Argento, pero se me ha hecho imposible, bastantes cosas que hacer por la mañana que no he podido hacer entre semana por la tarde, por estar en el festival, y eran de ineludible cumplimiento. Disfruto de la resaca de la codeína que, a diferencia de casi todas las drogas, es placentera; te levantas un poco sedado, con cosquilleos, y lleno de ese optimismo y prurito tan característico de los opiáceos. Sigo disfrutándola de camino a la calle Luchana; hoy promete, o eso creo. Además de tener otro bote de codeína pasan dos películas españolas con buena apariencia y una estadounidense que llevo esperando toda la semana.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

El equipo de La mujer que hablaba con los muertos

Empiezo con La mujer que hablaba con los muertos, cuyo equipo ha posado en la entrada para todo aquél que quisiera hacerles una foto. En la presentación, el director, César del Álamo, se disculpa por los fallos que pueda poseer la cinta, aduciendo que se financió a través de crowdfunding y demás: mala señal. Lo de las disculpas, no lo del crowdfunding o el bajo presupuesto, que, por otro lado, no justifica que haya fallos, errores o malas interpretaciones o planos en una película: Shane Carruth rodó Primer con 6.000 $ y ha cosechado un éxito y un reconocimiento mundiales. Quise ver La mujer que hablaba con los muertos bajo la premisa de que era una comedia de terror, dado que me encantan, y la verdad es que la cosa empieza muy bien, tragos de un tercio de bote de codeína aparte. El argumento nos presenta a una joven que de pequeña tuvo la capacidad de hablar con los muertos, e incluso ayudó a la policía a resolver algunos casos, habilidad que perdió pero que ella y su hermana siguen explotando para pagar las facturas, el alquiler y la comida; ¿cómo? Celebrando veladas de espiritismo amañadas. Toda la película transcurre en una de ellas, al entender de la protagonista, con demasiada gente. No obstante no todo el mundo es quien podría parecer en la reunión. Durante la primera mitad la película es verdaderamente graciosa y te arranca risas sinceras, además de lograr meterte dentro del universo de la película, a lo que ayudan actuaciones muy buenas como la de Alba Messa, que bien podría trabajar en La que se avecina o Con el culo al aire con un papel protagonista. Los problemas vienen después, cuando se pierde el norte, el guion se enreda y se desmadra, resultando poco creíble, y se intenta imprimir una seriedad que no funciona. Que no funciona principalmente porque la cosa acaba como un culebrón venezolano. La mujer que hablaba con los muertos acaba siendo víctima de su propia inexperiencia, y falla en haber querido acabar las cosas mal y pronto. Ah, y en un abusivo y enervante uso del audio, tanto en efectos como en melodía: creo que no hay un segundo de película que no haya algo metiéndose por tu oído.

PÓSTER TEASER 04 copy

ÚRSULA 2

La mujer que hablaba con los muertos

ELENA 5

La mujer que hablaba con los muertos

Sorpresa la mía al bajar la escaleras hacia el hall principal y encontrarme a Darío Argento firmando con mucha amabilidad a las personas que por allí se encuentran y haciéndose fotos con ellos. Sin pensarlo saco el papel de mi acreditación y le doy un rotulador permanente blanco para que me la firme, y bien contento que me voy. Panzer Chocolate no comienza hasta las 19:45, así que hago tiempo viendo Rojo profundo, el clásico de Darío Argento que se proyecta en la sala 1. Por supuesto, antes paso a por unas palomitas (dulces esta vez) y un refresco. Me tienta quedarme a verla entera, pero quiero ver Panzer Chocolate, otra producción española. Así que en cuanto el reloj marca las 19:40, me subo para la sala 2.

Proyectan un corto, por llamarlo de alguna manera, ya que en realidad es un vídeo clip de una canción dubstep, que mola, por otro lado, y me anima a dar otro trago de codeína. Hoy me está pegando más fuerte que ayer, y me hundo en mi butaca, apartada y sin nadie delante o al lado, por lo que puedo estirar las piernas para bien de mi comodidad. Con Panzer Chocolate me pasa lo mismo que con Wax (y curiosamente las dos transcurren en Barcelona y las dos están rodadas en inglés): quien la ha rodado sabe lo que hace, tiene buenas maneras, hay buenas interpretaciones y un argumento atractivo (en este caso, una arqueóloga que lucha porque la comunidad académica acepte su teoría de que en los Pirineos debe estar oculto buena parte del botín artístico que los nazis expoliaron durante la II Guerra Mundial), pero hay algo que falla y que te impide tomarla en toda la buena consideración que se merecen las películas de fuera del montón. En el caso de Panzer Chocolate, una slasher adulterada con anfetaminas, el guion es muy chocante, todo sucede con demasiada rapidez y normalidad: entrevistarse con un alemán, ya saber que él es el malo, marchar a los Pirineos con unas coordenadas de GPS y, nada más llegar al lugar, encontrar unas puertas en el suelo que conducen a unas catacumbas donde aguarda un tesoro que espera ser encontrado. No podemos olvidar tampoco la pobreza imaginativa que supone hacer una película sobre nazis, que todos sabemos que fueron muy malos… por muy transmedia e interactivo que sea el filme.

panzerchocolate_poster

Panzer7

Panzer Chocolate

Panzer8

Panzer Chocolate

https://www.youtube.com/watch?v=EHrByEC4qak

Bajo casi arrastras por las escaleras (la codeína me ha pegado duro), pero lo consigo y salgo afuera a comprar refrescos en la tienda de alimentación china, y unos M & M’S de cacahuete y unas bolsas de snacks salados. Entre tanto hago tiempo por Internet, hasta que el móvil se me queda sin batería, pero bueno, ya es hora de entrar a ver Found en la sala 2, ya que en la sala 1 se proyecta The Raid 2, su premiere española. Antes de que comience Found veo un corto, Sequence, sensacional, magistral, que no gano el premio al mejor corto porque no entraba en competición, pues de lo contrario la decisión hubiera sido unánime: un hombre tendrá que hacer frente al hecho de que todo el mundo ha tenido una pesadilla en la que él era el malhechor y nadie quiere saber de su existencia, ni su novia ni sus vecinos ni su jefe.

Ni La mujer que hablaba con los muertos ni Panzer Chocolate consiguen trasladarme a su universo, sacarme de una realidad que tan rugosa es a veces, pese a que llevo un ciego de opiáceo de aúpa, pero Found, película de 2012 dirigida por Scott Schirmer, lo consigue tan solo con sus créditos iniciales al estilo cómic pero con un toque tan tétrico como elegante. De inmediato estoy dentro de la película, que nos cuenta la historia de un chico de diez años, aficionado a las películas de terror, que descubre que su hermano es un asesino en serie que esconde las cabezas de sus víctimas en su habitación. Me hallo allí; yo soy el niño; y mi hermano el asesino en serie que me aconseja sobre cómo enfrentarme a la vida. Desde este punto de partida se teje un cuento macabro, de belleza sanguinolenta, sobre la infancia; una mirada a la última niñez tan diferente de todo cuanto hayáis podido ver que no podréis compararla con nada. No tiene acción, ni sesudas reflexiones, pero posee un estilo y una estética tan particulares que no pude dirigir mis ojos a otro sitio que no fuera la pantalla. Obviamente, no es una película para quienes las producciones de la Hammer resultan densas, para uno de tantos David Koresh del fantástico, pero su escena y su imagen final son impagables, tanto como su violencia calmada y su conmovedora psicopatía. Está basada en una novela con el mismo nombre.

found02

found

Found

 

Domingo, 1 de junio

Último día, y por la mañana: a las 10:30 la primera película de la sesión y la penúltima proyección de Nocturna. Al igual que el jueves con La matanza de Texas, prefiero ver material nuevo que ver un clásico en pantalla grande, aunque sea Los goonies, una de mis obras cinematográficas preferidas y que habré visto como unas quince veces. Así que me voy a la sala 2 con un batido de chocolate (que ahora el refresco entra peor) y aún bajo efecto postergado de la codeína que, después de dos días de hechizo, aparte de hacerme sentir bien, me ha provocado un estreñimiento cósmico y un estómago hinchado evidente.

Ya no hay cortos, y The Apostles, la producción china que he entrado a ver, comienza directamente. Es la segunda película china del festival, y lo poco que he visto (tráiler y algunas fotos) me ofrecen un buen presagio. Y se cumple, parcialmente… The Apostles me gusta más que Second Coming, y es mucho mejor que Haunt, incluso puede que me guste más que Wax y Panzer Chocolate (pero ahí ahí). Una escritora debe hacer frente a la muerte de su marido en un accidente de avión y al hecho de que probablemente le estuviera siendo infiel con una mujer, cuyo marido se ha puesto en contacto con ella al haberle entregado por error el teléfono móvil de su marido como pertenencia de su esposa. A pesar de lo manido del argumento, su gran problema, dentro de lo por encima de la media que luce en lo técnico, es que utiliza las pistas falsas con muy poca moral, o lo que es lo mismo: se tira noventa minutos insinuando una cosa para en los últimos diez minutos darte una explicación totalmente distinta. Vamos que luce un final propio del mejor Ed Wood, lo que hace que muchas de las escenas, de las imágenes, no tengan el más absoluto sentido, amén de que el guion hace aguas por muchos agujeros. Eso sí, te estarás preguntando constantemente qué demonios es lo que está pasando, para que al final te dé la impresión de que han elegido el final echándolo a cara o cruz. Me ha hecho viajar a China, pero al final me he reído; y no me gusta reírme con una película de terror si no es una comedia de terror.

The+Apostles

The-Apostles-2

The Apostles

The-Apostles-5-682x1024

The Apostles

Y llego, con pena, a mi último pase en Nocturna. Me da un poco de nostalgia futura, porque me lo he pasado muy bien y me gustaría seguir viendo películas, pero también porque sé que el año que viene estaré aquí otra vez. El último largometraje es Delivery, un mockumentary malísimo: un timo. Me siento engañado, como con Haunt o peor. Una pareja decide participar en un reality show y retransmitir el embarazo de la mujer, hasta que empiezan a suceder cosas extrañas y sin más explicación que lo más impensable. Lo que pasa en Delivery (y remarco lo de pasa) es que no pasa absolutamente nada: hay cuatro escenas contadas en las que se supone que sucede algo, pero ni impresionan (para lo que resulta muy bien el género del falso documental) ni crean ambiente; nada, absolutamente nada. Lo único que impresiona es el final: 3 o 5 segundos de la película. El resto son escenas familiares, discusiones sobre el perro y algún que otro accidente, es decir: un verdadero reality show. Pésima. Nada que ver con grandes del subgénero como The Blair Witch Project o Grave Encounters (la primera parte). Delivery pertenece a esa escuela despreciable que inició Paranormal Activity, esas que ni siquiera logran darte un susto subiendo el volumen al máximo mientras mueven un mueble y hacen que se oiga una voz de ultratumba. Una de esas películas que hacen que prefieras estar en la Guerra del Congo que en la sala en la que se está proyectando.

Delivery_posterfinal

Delivery01

Delivery

Delivery02

Delivery

Después de 16 largometrajes, 11 cortos, 1 documental, 3 entrevistas, unos 6 litros de refresco, unos 3 kilos de palomitas, 2 botes de codeína y habiendo dormido unas 27 horas en toda la semana, vuelvo a una realidad de la que nunca me he escapado del todo, pero de la que me he logrado evadir a ratos, sin llegar a saber plenamente si prefiero uno u otro lado; si claudico ante la ficción o me dejo llevar por la realidad. Aunque no lo parezca, a veces la decisión es difícil.

(NOTA: La cara de Milos quiere dar las gracias a Nocturna por conceder la acreditación para el festival, y a Eva Calleja por haber hecho posible las entrevistas. El listado completo de ganadores puede consultarse aquí).

 

2 Comments en Escapismo realista. Crónica de Nocturna 2014

  1. Buena crítica. A mi personalmente me atrajo ver La mujer que hablaba con los muertos. De César del Álamo me fascinó Mi, y Buenas Noches dijo la señorita Pajaro me llamó la atención. En esta tercera película hay cosas muy destacables. Alba Messa está bien, pero quizás en tu crítica resaltaría más la comicidad de Null García, que creo que está muy graciosa, sobre todo en la primera parte haciendo pareja de Chema Coloma. Por lo demás estoy totalmente de acuerdo contigo.

  2. Reblogueó esto en Los días lluviosos son mis favoritosy comentado:
    ¿En qué momento la violencia, lo grotesco y nauseabundo se convirtió viral en los medios de comunicación? El morbo señores, el morbo mueve las masas y genera reating. Aquí un resumen de algunas películas con este contenido tan desagradable para algunos, interesante para otros y artístico para muy pocos.
    Personalmente me gusta mucho esta clase de películas, ¿por qué? no me pregunten solo sé que me gustan. En ocasiones algunas escenas suelen ser más fuertes que yo, por ello detengo algunas escenas, luego recuerdo que es ficción y sigo que corra la película. Cada vez que puedo investigo sobre algún film que tenga esta clase de contenidos para “llenarme” de valor y verla completa, en su mayoría las veo sola porque a nadie le gusta acompañarme si se trata de esta clase de contenidos. En dos oportunidades mi mamá si me hizo compañía al ver una película de un hombre adicto al sexo, tanto que tuvo relaciones sexuales con hombres. Otra de ellas era el caso de un hombre canibal de la vida real en Estados Unidos. Este buscaba a una víctima para que sea comida por él y aunque parezca depravado o antinatural, consiguió a una persona que si quería ser comido y sus razones eran porque le excitaba y porque había hecho algo que lo perturbaba. Mi madre, inocente como yo la caracterizo en su totalidad, no le gustó ninguna y no suele acompañarme mucho en la actualidad; la entiendo no está acostumbrada, pero lo que no sabe es que ella me incentivó mucho el amor por el cine y más al género de terror.
    Vi un peliculón español llamado “TESIS” y habla un poco de la violencia en lo audiovisual por eso me inspiré.
    !VEAMOS JUNTOS ESTE ARTE RARO PERO A LA VEZ HERMOSO!

2 Trackbacks & Pingbacks

  1. La peli del domingo: Regreso a Wolf Creek con una sonrisa |
  2. La peli del domingo: Mudo fuego interior |

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*