Chappie: estilo y scify

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He tenido la suerte, como todos los de mi generación, de asistir al nacimiento de Neil Blomkamp en el cine y observar su ontogenia, que ya parece haber llegado a su madurez. Chappie no es perfecta, pero con ella Blomkamp se asienta como un director de referencia. Porque destila estilo; un estilo que emerge de la era de las tres dimensiones, de los videojuegos, de la injusticia social y de haber nacido y crecido en un país tan diverso etnodemocráficamente como Sudáfrica.

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Chappie de Neil Blomkamp

Chappie, como Distrito 9, arranca en un futuro que está al caer, un futuro impregnado del fenómeno zef, en el que los colores chillones (metralletas rosas y amarillas) se entremezclan con el gris de las selvas de asfalto. Un contexto distópico de robots policías en el que asistimos al parto de una inteligencia artificial que, por pura contingencia, acaba creciendo en un entorno disfuncional. Una inteligencia artificial tierna, pese a su cuerpo de metal; un robot que sufrirá el maltrato y la marginación de una sociedad cuando su mente es como la de un niño de 5 años. Una inteligencia artificial cuyo aprendizaje social es incomparable al nuestro por su fugacidad: alcanza la madurez en cinco días, acicate que no le impide desarrollar fuertes lazos emocionales condicionados por todo lo que le rodea.

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Chappie recién nacido

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Problemas…

Ahí lo tenéis: nature Vs. nurture en estado puro; a lomos de una forma de vida artificial.

Influencia latente de las sagas de Robocop, de Terminator y de Cortocircuito. Reflexiones sobre la muerte, la inmortalidad y, como siempre con Blomkamp, la realidad sociopolítica; agregado filosófico en el que estalla una gran violencia (a veces mimetizada y a veces no). El discurso de Blomkamp es interrumpido agradecidamente por momentos de acción frenética y algún que otro despunte gore que maquillan el discurso para que no resulte denso, técnica que repercute en la semiótica final que percibimos. Escenas cuyos efectos especiales, me parece, rozan la sublimidad. Chappie es un actor más, y hasta puedes sentir su aliento.

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Aprendiendo

El guion puede llevarte a pensar que se le ha colado algún bache, pero es más un cebo de Blomkamp para que tú mismo te hagas preguntas, que al fin y al cabo es lo que le encanta (¿a quién le importa de donde venían los extraterrestres de Distrito 9 o cómo se llegó al estado de las cosas de Elysium?); y concluye, además, con un toque magistral. Súmale un montaje ágil y una edición de sonido que conjuga a la perfección con los efectos especiales, y disfrutarás aún más del combo de diversión y mensaje que representa.

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Tú no, ¿verdad?

Exhibe fallos, claro: como el casting, muy irregular, algo que es notable en los miembros de Die Antwoord, que prestan bandan sonora y papeles protagonistas. Yolandi Visser se desenvuelve muy bien, no solo convence, sino que conmueve; peor lo lleva Watkin Tudor Jones, cuyo personaje uno no termina de comprender muy bien (¿fiero criminal, wanksta, malo consentimientos?). Dev Patel lo clava, y Sigourney Weaver repite casi al dedillo su papel en Elysium. Pero sobre todos, destaca el horroroso casting para el personaje de Hugh Jackman: no es que Lobezno lo interprete mal, es que ese papel no le pega ni con dos litros de Loctite.

Chappie no es perfecta (¿alguna película lo es?), pero sí es memorable.

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