Ciutat Morta: la miseria del Estado

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Cuando ves los telediarios, lees los periódicos o tienes que aguantar a los tertulianos pagados por el bipartidismo opinar sobre democracia y derechos humanos, si estás bien informado solo puede atacarte una arcada bestial, como escuchar a Arcada Espada soltar palabras por la boca. Resulta que la democracia y los derechos humanos solo se aplican a políticos corruptos, a policías torturadores, a médicos encubridores… a los demás que nos den por culo, la democracia no nos ampara ni aunque Amnistía Internacional lo diga año tras año.

Ciutat Morta es un documental que recoge uno de los casos más espeluznantes, maníacos e impunes que han existido en el Estado español desde que llegó la democracia. De esto, Inda, Alfonso Rojo, Ana Rosa o Susana Griso no creen que deban informar.

Es el caso del 4F, cuando varios jóvenes fueron detenidos por supuesta agresión a un miembro de la Guardia Urbana de Barcelona que quedo como Timmy el de South Park por el lanzamiento de una maceta desde arriba de un local ocupado, pero que nada tenía que ver con el movimiento social okupa del barrio de Gracia. Los médicos en el juicio declararon que el golpe al policía hubo de producirse desde arriba, y no de frente, como acusaban a los detenidos, pero dio igual: se comieron la cárcel. Lo mismo que Patricia Heras, una chica que por fatalidades del destino, coincidió en el mismo hospital a donde habían llevado a los detenidos después de apalearlos y torturarlos. ¿Su pecado? Tener una estética similar a la okupa. También fue a la cárcel, pero cuando consiguió el tercer grado, se suicidó lanzándose desde el piso de su exnovia.

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El documental recoge diversas declaraciones de juristas, de abogados, de periodistas, de médicos… y su emisión en TVE3 a punto ha estado de hacer que se reabra el caso por el impacto que produjo en los espectadores. No es para menos cuando es una realidad que pone de manifiesto la defunción de la sociedad civil en este Estado que se ha convenido en llamar España, y en esa ciudad, tan cosmopolita y progresista, que se llama Barcelona, donde desde la dictadura el cuerpo de la Guardia Urbana apenas se ha reformado. Un ejemplo inquietante de lo que ocurre cuando se une el interés político, la falta de justicia independiente, el abuso de poder, la manipulación, la corrupción, el corporativismo estatal, el estado policial y el interés urbanístico de la gentrificación.

Ser ciudadano del Estado español ya me daba asco; después de ver Ciutat Morta y todo lo del 4F me dan ganas de que vuele por los aires. Si esto se sigue permitiendo será el fin de la sociedad civil, ya directamente que se nos quite el DNI y se suprima el Habeas Corpus. Lo peor es saber que frente a ellos estamos casi solos, porque de esto ni en Telecinco ni en Cuatro ni en La Sexta ni en El País ni en El Mundo ni por supuesto en La Razón ni en ABC ni Antena 3 ni en TVE se ha dicho una sola palabra, como si no hubiese existido. Y tenemos que llorar por un hijo de la gran puta como José Manuel Lara; pues no: jódete, amigo mío.

Uno de los momentos más escalofriantes es cuando un periodista dice que lo triste es que aquí no tenemos lo que tienen en Estados Unidos; en Estados Unidos, el Imperio, que casi siempre es el peor ejemplo, pero en otras nos da muchas lecciones. ¿Por qué? Porque allí, con mucha más frecuencia que aquí, existe ese periodista, freelance o no, que lucha por la verdad; ese juez honrado que no se deja agasajar; ese policía con ética que no permite el asesinato lento y doloroso de la sociedad civil; esa sociedad civil que en España, desde 1939 no ha existido. Esa España del terrorismo de Estado, de los GAL y su X, del Palacio de la Cumbre, de Lasa y Zabala. Esa España, también, que permitió a siete policías municipales de Torrejón de Ardoz pegar una paliza a mi hermano y denunciarle después por atentado contra la autoridad.

Abajo podéis verlo completo.

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