Luismi L. Moreno: el policía del cambio

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Hoy La Cara de Milos tiene el placer de entrevistar a Luis Miguel Lorente Moreno, policía nacional en Alicante, activista contra la corrupción y otras lacras de la sociedad, y sindicalista. Su posición es la del cambio, la de abandonar la vieja política, y por ello, es una de las cabezas visibles del Observatorio de la Ciudadanía Contra la Corrupción. Podéis seguirle en @Alicantweet, su cuenta de Twitter desde la que hace gala de su buen humor y de su lucha, y saber más de él aquí, aquí y aquí. Un ejemplo, como otros tantos que existen, para las fuerzas de seguridad.

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La primera pregunta cae por su propio peso, ¿cómo, de quién, cuándo y por qué surgió la idea de crear el Observatorio de la Ciudadanía Contra la Corrupción? ¿Qué tipo de profesionales, aparte de los ciudadanos, están implicados en él?

La idea inicial partió de José Manuel Sánchez Fornet que durante muchos años fue Secretario General y máximo responsable del Sindicato Unificado de Policía, el mayoritario por afiliación en España. En consonancia con los tiempos que vivimos se consideró necesario crear una herramienta de la ciudadanía para poder potenciar la lucha contra la corrupción que es uno de los principales problemas sociales existentes. Respecto a mi participación en el proyecto se debió a que en junio del año 2013 se celebró el X Congreso Nacional del SUP y asistí como autor de una ponencia que se titulaba «La imagen de la Policía». En la misma hacía un estudio de las razones por las cuales pensaba que estábamos perdiendo aceptación social (recordemos que fue la época de gran movilización social y manifestaciones debidas a los recortes) hasta el punto de perder la primera posición como institución más valorada por los españoles en detrimento de la Guardia Civil. En dicha ponencia propuse, como una solución para acercarnos más a la ciudadanía, la creación de un foro o plataforma contra la corrupción. Dicha idea coincidía con el proyecto que Sánchez Fornet estaba gestando y el entendimiento y la colaboración fue inmediata.

Inicialmente fue un proyecto de policías nacionales en calidad de ciudadanos pero actualmente hay personas de distintos sectores profesionales colaborando como podrían ser guardias civiles, vigilantes de seguridad, ingenieros, abogados, interventores, inspectores de trabajo, informáticos, etc.

Salvando las distancias de las culturas, el sistema político y de la ficción cinematográfica (aunque en este caso no lo es), cuando se trata de corrupción hay una escena de American Gangster que representa a mi parecer, la soledad del policía, del agente de la ley, que lucha contra la corrupción y el abuso de poder. Esa en la que Ritchie Roberts, el personaje real interpretado por Russell Crowe, y su compañero, encuentran una gran cantidad de droga y este decide devolverla íntegramente, para enfado y posterior mobbing de sus compañeros. ¿Está tan solo el agente de la ley español que lucha contra la corrupción?

Primero de todo decirte que la realidad siempre supera a la ficción pero con un componente de crudeza que no termina como en el cine con los créditos finales. Corrupción existe en todos los colectivos y el denunciante de la corrupción siempre se va a ver presionado por el corporativismo y los intereses espúreos de los corruptos. De ahí la importancia de asociaciones como el OCC, que aspiran a poder servir de apoyo a las personas que quieran dar el paso de denunciar.

Actualmente, el agente de la ley español no está solo en la lucha contra la corrupción porque ahora, más que nunca, la mayoría social de este país es consciente de la importancia de dicha misión y apoya en gran medida dicha labor. Otra cosa es que dicho agente cuente con los medios materiales y personales adecuados para emprender satisfactoriamente una investigación de este tipo y que desde la jefatura operativa o política se ofrezcan o no facilidades. Es decir, se entorpezca o no se potencien dichas unidades por considerar que es más importante, por ejemplo, utilizar personal uniformado para realizar identificaciones masivas de ciudadanos en la calle o interponer actas de todo tipo en base a la Ley de Seguridad Ciudadana.

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Sin dejar este ejemplo, ¿qué le dirías a la ciudadanía que piensa que ese tipo de corrupción, o la que se da entre políticos y empresarios, es una exageración del cine y otras artes? ¿Cuál es el caso más flagrante de corrupción, aparte de los ya consabidos (Bárcenas, Púnica, etc.), al que te has enfrentado?

Yo creo que la sociedad española está en una nueva senda de maduración respecto al conocimiento de las conductas corruptas de los políticos o funcionarios y su tratamiento. La actitud pueril de creer que la corrupción es solo una exageración potenciada por la influencia del cine se ha superado. Hemos superado la fase de identificación del problema. Ahora la misión es mitigarlo en la medida de lo posible. Y dicho proceso solo cabe denominarlo como formidable.

Respecto al caso más flagrante de corrupción al que me he enfrentado sin lugar a dudas es el caso Brugal. No puedo aportarte nada al respecto puesto que actualmente se encuentra en fase de instrucción judicial y formo parte del proceso. Pero es vox populi la repercusión de dicha investigación.

Siendo, como eres, policía, ¿es difícil definirse políticamente de izquierdas en España siendo un agente de la ley? Difícil, me refiero, frente a la sociedad, el resto de compañeros, etc. Esa imagen del policía español al servicio del poder, ¿te parece que podría ser una rémora de la dictadura?

Esa rémora a la que haces mención existe pero se habría superado en gran medida desde la finalización formal de la dictadura, la Transición y la posterior evolución. Y todo ello en un proceso que en la Policía fue precursor de grandes y beneficiosos cambios, gracias al esfuerzo de algunos policías decentes que se pusieron en riesgo por el bien de todos. Sin embargo, tengo la certeza de que estos últimos años han sido de retroceso respecto a todos los logros conseguidos, adivinándosele al Gobierno de Rajoy una utilización política de nuestra función y una soterrada intención de volver a militarizarnos que se puede advertir en algunas de sus decisiones respecto a nuestro colectivo.

Y en cuanto a la ideología de los policías hay que hacer puntualizaciones. Recalco que en el desempeño de nuestra labor la ideología no tiene cabida siendo nuestra posición neutra y apelo a la gran profesionalidad de la gran mayoría de funcionarios. Eso no impide que cada uno en su vida particular milite o tenga las creencias que considere oportunas. Otra cosa es que ser de izquierdas tenga menos aceptación en el colectivo que ser de derechas, y por ello algunos compañeros no se sientan cómodos expresando sus ideas políticas. De todas formas, se utiliza dicha polaridad ideológica para enfrentarnos y desviar la atención del foco de nuestros verdaderos problemas. Una de las funciones que desarrollo a través de las redes sociales es ser visible en relación a unas ideas que nos acerquen a la ciudadanía, y que dicha imagen sirva de acicate a otros policías a perder el miedo a expresar sus ideas.

La siguiente cuestión, sé de sobras que preocupa mucho a la gente, y tal vez nunca se lo han preguntado. Recuerdo que una amiga que estudiaba trabajo social me contó que Amnistía Internacional dio una charla en su facultad, y les dijo que en países como Holanda, es habitual que dentro de la misma policía haya agentes que vigilan por el cumplimiento de los derechos humanos; le dijo que lo habían intentado en España (dar charlas informativas a los agentes), pero que el resultado había sido una mirada de desdén. Legalmente, ¿hasta qué punto puede utilizar la fuerza un agente de la ley y en qué grado? ¿Qué siente un policía como tú al ver cómo, por ejemplo, durante las protestas en Valencia contra los recortes en educación se reprimió con dureza a menores? ¿Qué te sugieren las siguientes imágenes https://www.youtube.com/watch?v=9t3dg4Ul96c, https://www.youtube.com/watch?v=ED15BcdiDHg?

Estas preguntas requerirían una respuesta más profunda y extensa pero puedo decirte al respecto que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen las pautas dictaminadas desde el Consejo de Europa en su «Declaración sobre la Policía» y por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el «Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley» donde se establecen unos principios básicos de actuación que funcionan como código deontológico y que se incluyen en la Ley Orgánica 2/86. El uso de la fuerza es legítimo por parte de los funcionarios policiales pero debe ser adecuado a la ley, oportuno, proporcionado y congruente. Se puede llegar hasta el punto de acabar con la vida de un agresor que ponga en peligro la vida de terceros o la propia del policía. Pero hay que evitar a toda costa llegar a esa situación. Respecto a los vídeos que me indicas y el caso de las protestas de Valencia tengo que decir que la labor policial de protección de la seguridad ciudadana y procurar el libre ejercicio de las libertades públicas como el derecho de manifestación es muy ingrato. Y ello porque determinadas decisiones u órdenes políticas siempre ponen a los policías como escudo del descontento social y luego se diluye la responsabilidad de los ordenantes que utilizan políticamente nuestra función. Dicho esto siempre estaré en contra de una actuación negligente del funcionario policial como de una actuación delictiva de un ciudadano en dicha manifestación. Lo que ocurre es que en una manifestación donde la inmensa mayoría de los ciudadanos actúan de manera exquisita, interesa la imagen del alborotador. Al igual que de la mayoría de actuaciones impecables y sin problemas de policías en manifestaciones lo que provoca morbo es la acción negligente de alguno. Y esto forma parte del circo. Un circo en el que se busca enfrentar de manera torticera a los policías con la ciudadanía y viceversa. En un momento de cambio, como el actual, a determinadas cúpulas políticas les interesa (aunque nunca lo reconocerán) alimentar una cierta desafección entre ciudadanía crítica y el colectivo policial al objeto de poder perpetuar sus privilegios. Siempre digo que si queremos unos policías con los que sentirnos más identificados lo que hay que hacer no es responsabilizarnos de los fallos del sistema, sino cambiar la situación delegando la responsabilidad del poder a otras opciones políticas que aporten una nueva visión y llenen realmente de contenido al modelo actual policial de servicio al ciudadano, que en ocasiones y por decisiones políticas se asemeja más al de vigilancia y control.

Heterodoxia, anarquismo, independencia, incorrección política, cultura audiovisual, literatura, Luis Miguel Lorente Moreno, Luismi L. Moreno, Policía, Policía contra la corrupción, Observatorio de la Ciudadanía Contra la Corrupción, Policía del cambio Desde la izquierda existe (quizás por esa posible asociación que señalábamos más arriba entre las fuerzas de seguridad y la dictadura) un estereotipo muy arraigado de que la policía es de derechas, que son un mero instrumento de las elites, que son la mano de hierro que reprime cualquier intento de protesta social. ¿Crees que esa imagen, no solo ya de la izquierda sino de muchos ciudadanos, está cambiando?

Es evidente que esa imagen cala en la sociedad y en momentos cambiantes como los actuales se acentúa por la incertidumbre de los gobernantes ante el nuevo escenario que se vislumbra y que va a suponerles una pérdida de privilegios. Y esa inseguridad les empuja a tomar decisiones políticas que nos afectan como colectivo y que nos perjudican potenciando ese estereotipo que mencionas.

Pero el cambiar esa imagen es uno de mis mayores objetivos (de hecho fue el objeto de mi ponencia a la que te hice referencia anteriormente) y una de las obsesiones que me empujan a la acción. Cualquiera que acceda a mi cuenta de Twitter puede fácilmente detectar la necesidad que tengo de tender puentes con la ciudadanía y estrechar el vínculo con la sociedad para desterrar para siempre esa imagen de servidumbre al poder que se puede atisbar por la consecución de órdenes políticas de matiz represor y autoritario.

A lo largo de toda tu carrera como agente de la ley, ¿qué es lo que más te ha impactado, tanto en corrupción, como en represión, en la tragedia de la inmigración o algún caso o suceso que tú hayas presenciado y del que guardes un amargo recuerdo?

En la investigación de la corrupción me ha impresionado la impunidad con la que se han estado apropiando y abusando de los bienes públicos. Hasta el punto que fue la espoleta que activó mi más furibundo activismo al respecto. Es inaceptable que auténticos mediocres manejen a su antojo los recursos de todos. Por otro lado, en mis funciones como agente de policía judicial debo decir que tomarle declaración a un niño respecto a los abusos y agresiones sexuales de los que había sido víctima por parte de un familiar muy próximo me impactó mucho. La crudeza de los casos a los que se enfrenta uno en un grupo de delincuencia violenta (atracos, lesiones graves, agresiones sexuales, asesinatos) endurece el carácter o no sería soportable. Eso no quita que haya momentos de mayor sensibilidad pero al final uno se acostumbra. Hay que pensar que el mero hecho de asistir a la escena de un crimen o participar en una autopsia ya requiere una cierta actitud que se adquiere con la experiencia.

Cualquier persona preocupada por el cambio social (no digamos ya de revolución, en su estricto sentido etimológico y alejado de estereotipos) y con algo de cordura, sabe que el verdadero cambio solo es posible si se cuenta con el apoyo y la solidaridad de las fuerzas de seguridad. Así ha ocurrido en la historia cuando se ha producido un gran cambio políticosocial, como la Revolución francesa, la Revolución americana de Independencia o la Revolución de los Claveles de Portugal. ¿En qué grado la policía y otras fuerzas de seguridad del Estado están implicadas en la lucha contra la corrupción o se mojan a la hora de denunciar abusos de poder?

No debemos obviar que gracias al trabajo excepcional de muchos abnegados policías y guardias civiles se han destapado una multitud de casos de corrupción que en parte son origen de los cambios que estamos viviendo. La visibilidad de los casos de corrupción se tornó insoportable hasta tal punto que la sociedad tuvo que reaccionar, y en plenitud de ese proceso nos encontramos. Pero también hay que tener en cuenta que la influencia del poder económico y político es muy grande y cualquier investigación de esta índole pasa por muchos obstáculos para que pueda prosperar. En este sentido, con alguna excepción en la que pueda haber prosperado la influencia política para evitar que se investigue o se profundice en alguna investigación, podemos estar orgullosos de los excepcionales trabajos desarrollados teniendo en cuenta los medios y preparación con los que se cuenta.

Otro mantra que desde la derecha se repite constantemente es el de intentar asociar a la izquierda con el terrorismo. A ti, como miembro de las fuerzas de seguridad, y de izquierdas, ¿qué se te viene al cabeza cuando un presentador de la televisión pública nacional le dice a Pablo Iglesias que «Estará de enhorabuena» por la excarcelación de presos de ETA?

A mí se me ha acusado por compañeros de apoyar a los terroristas por tener ideas progresistas de izquierdas. He sido testigo de cómo por parte de insensatos desinformados se ha acusado a Sánchez Fornet de lo mismo cuando él ha sido objetivo de ETA en varias ocasiones. Respecto a los mantras o consignas con las que a través de medios afines se «programa» el discurso de determinado sector de la derecha solo puedo expresar mi absoluta desidia. La intención es contaminar a través de la mentira. Pero lo peor de todo es que se creen lo que dicen porque no contrastan la información. También es justo decir que desde la izquierda se utilizan también mantras con los que se pretende encasillar al contrario produciéndose en ocasiones injusticias. Pero lo que es evidente es que el independentismo y el terrorismo son dos temas sobre los que interesa pivotar a determinados sectores porque suponen muchos votos y tener una razón de ser para ser votados.

Heterodoxia, anarquismo, independencia, incorrección política, cultura audiovisual, literatura, Luis Miguel Lorente Moreno, Luismi L. Moreno, Policía, Policía contra la corrupción, Observatorio de la Ciudadanía Contra la Corrupción, Policía del cambio Antes de la última pregunta, y dado que eres un activo tuitero, ¿existen unas pautas definidas para actuar contra lo que se podría considerar censurable y, por tanto, punible por la ley o es una cuestión que obedece a intereses políticos? Más que nada porque solo basta hacer una pequeña búsqueda para encontrar apologías del racismo, del machismo o del fascismo en cuentas de ciudadanos y hasta de políticos a los que ningún tribunal ha pedido rendir cuentas…

No existen pautas más allá de las que deberían ser las basadas en la operativa policial habitual. Pero respecto al ingente mundo virtual de las redes sociales es evidente que si desde determinados intereses políticos del partido que ostenta el Gobierno se considera relevante determinada conducta o tuit, susceptible de reproche penal, pues tiene los medios para poder impulsar dicho procedimiento represivo. En Twitter si uno profundiza un poco se encuentra una infinita cantidad de cuentas que tienen contenidos penalmente reprobables pero es imposible afrontarlos todos desde el punto de vista policial. Por otro lado, es evidente el error de muchos usuarios de no entender que la red es una traslación de la realidad y, por tanto, uno es responsable de lo que dice o hace en igual medida que en la realidad material.

Por último, esta es una parte de las entrevistas que hago por la que pasan todos los entrevistados. Dado que me apasiona la literatura y la cultura audiovisual, te pediría que nombrases una novela, un libro de no ficción, una película, un disco de música y un videojuego (si te gustan). No necesariamente tiene que ser tu preferido, si no alguno que le tengas un cariño especial o que te haya llamado la atención últimamente, por ejemplo.

Novela: No soy gran lector de novela porque he preferido siempre los ensayos de todo tipo, al igual que el cómic adulto, pero lo último que leído de ficción fue la Trilogía de la Fundación de Isaac Asimov y Ampliación del campo de batalla y Plataforma de Michael Houellebecq.

No ficción: La novela gráfica El negocio de los negocios de Denis Robert y Laurent Astier. Un ejemplo magnífico de cómo se puede sortear la censura y contar una historia de corrupción de manera profunda a través de formatos novedosos. Y ahora voy a empezar con Ataque a la democracia y al bienestar de Vicenç Navarro, que es una crítica al pensamiento económico dominante.

Película: Es muy difícil, pues soy amante del cine, pero las primeras que me vienen a la cabeza más contemporáneas son El pianista, Pozos de ambición, El club de la lucha, Matrix, Cisne negro, Whiplash…

Disco: Future Shock de Herbie Hancock. Un maestro del jazz funk que se atrevió con la electrónica.

Videojuego:Fallout 3. Juego de rol inmersivo en el que exploras un mundo postnuclear hostil.

Perdona que me haya tomado la libertad de darte más de una respuesta, pero es que en esta última pregunta me resultaba difícil circunscribirme a un solo ejemplo. Por cierto me parece interesante decirte que el programa televisivo «Óxido Nitroso» de Raúl Cimas, que versa sobre el humor, es magnífico. Y que actualmente el cine está viéndose desbordado por el talento de algunas series como The Wire, Breaking Bad o House of Cards. Muchas gracias por haberte interesado en mi persona, darme la oportunidad de expresar opinión y espero que sea de utilidad este ejercicio de visibilización. Ha sido un placer.

El placer ha sido mío, que he realizado la entrevista más interesante desde que puse en marcha el blog. ¿Cómo no se me ha ocurrido preguntarte por Jimmy McNulty?

 

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