Willy Toledo y las apoplejías posmodernas

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Que después de casi mil años de lucha contra la Iglesia Católica en Europa continental, ahora tengamos que aguantar que se vuelva a matar en nombre de un profeta, de un dios y de una religión a personas que se expresan mediante el dibujo y la palabra es intolerable, inaceptable y de pena de muerte, la cual reclamaría si no estuviera en contra de ella. El laicismo, que en España aún se resiste, mucho más de lo que la gente piensa, es un bien inmaterial de valor incalculable que, si bien es inmoral extender como una verdad única, si debe ser conservado por y para quienes pusieron su sangre y su vida en que nosotros lo disfrutáramos.

De aquí (y de que uno trata de ser escritor y expresarse con libertad) se desprende que la Masacre de Charlie Hebdo me haya impresionado lo mismo que los atentados del 11 de marzo, y casi tanto como el genocidio palestino del sionismo israelí, las invasiones y guerras imperialistas de Estados Unidos, y la subyugación y explotación económica que la globalización occidental y oriental extiende como la enfermedad más virulenta. Pero lo que sorprende aún más es la capacidad de unos y de otros de dar rienda suelta a su estupidez, su cinismo/hipocresía y su analfabetismo intelectual, a veces respectivamente y a veces no: el suceso ha provocado las declaraciones más antitéticas en unos y otros.

Para empezar, no puede dejar de repugnarme que periódicos y televisiones y periodistas (como la cerda de Isabel San Sebastián) que aplaudieron el cierre de Egin y Egunkaria, y que en su momento criticaron a Charlie Hebdo por las caricaturas de Mahoma, y que han despotricado a gusto contra El Jueves o Mongolia (incluso han alabado el secuestro de portadas o lo han pedido) ahora se cuelguen la medalla de defensores de la libertad de expresión. Son los mismos que quisieron callar a Soziedad Alkohólika, a Fermín Muguruza, a Berri Txarrak, a Los Chikos del Maíz…; sí, los mismos impúdicos, como los miembros del gobierno actual y otros partidos afines, que dos días después de la matanza en París se congratulan de la condena de cuatro años de cárcel a Alfón por un montaje policial o de que la Audiencia Nacional haya imputado a Facu Díaz por un sketch tan humorístico como las viñetas de Charlie Hebdo. Eso sin olvidar la jugosa Ley Mordaza.

Ya sabéis: doble rasero, doble moral. Porque esos mismos sinvergüenzas siguen defendiendo un régimen cuasi teocrático que gobernó España durante cuarenta años «Por la gracia de Dios».

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Estos cantan en falsete, otros directamente se cantean, y creen que su boñiga pseudointelectual y pseudoizquierdista puede ser esparcida sin que huela mal. Aquí entra el que se está convirtiendo en el tonto del culo number one del oligofrenismo de la pretendida izquierda tradicional: Willy Toledo. «Alerto sobre lo que suele ocurrir tras tanto ataque criminal, no me mofo de nadie, sólo hago memoria (…) Occidente mata diariamente. Sin ruido». Como él, hay otros. Qué duda cabe de que el capitalismo es el asesino endémico por excelencia, que mata lentamente a través de su virus más letal: la economía. Pero aparte de que se le podría decir a Willy Toledo que ahora mismo la China del comunismo de libre mercado es el capitalismo más prístino, lo que ocurrió en París, en la redacción de Charlie Hebdo es ulterior, ajeno al genocidio palestino, a la Guerra de Siria y al desangrado de África y Latinoamérica. Se trata de religión pura y dura, de un fanatismo ecuante al de los Legionarios de Cristo, el Opus Dei y el nacionalcatolicismo que encerró a mi abuelo materno tres años en una cárcel en la que diariamente se nombraba a los que iban a ser fusilados; la misma religiosidad que defienden La Razón, ABC, Libertad Digital, la COPE y el Partido Popular. No entraron disparando gritando «esto es por los palestinos», sino que gritaron que vengaban al profeta humillado.

Este tipo de declaraciones ponen de relieve la miseria del historicismo de Willy Toledo y similares, alguien que se pone el hashtag #anarquía en su perfil de Twitter y se va a vivir a un estado militar; este que tiene tanto de anarquista como yo de astronauta. El mismo que no soltó las mismas declaraciones cuando el atentado se cometió en su Madrid natal. Su trolismo cada vez se parece más, aunque en otra dirección, que el que estila quien fue su compañero de reparto en 7 vidas: el gran Toni Cantó. Lo mismo habría que cargarse al que fue el productor de la serie, no vaya a ser que Carmen Machi forme un partido de feminazis gordas, rechonchas y feísimas.

Willy, deberías pedirle dinero a tu papá para que te pague una carrera en Estados Unidos como te pagó los estudios de interpretación, así dejarías de ser un analfabeto, un inculto y un pésimo escritor, y no dirías tantas tonterías. De paso díselo a otro de tu estirpe, Pablo Hasel (al que también su papá, Ignacio Rivadulla, empresario y expresidente del Unió Esportiva Lleida le pagó lo suyo), que acusaba a Charlie Hebdo de racista y colonialista. Ambos podéis apreciar aquí lo racistas y colonialistas que eran; tanto que eran viajeros de solidaridad a Cuba. Esto no es un montaje, Willy: lo ha publicado Cubainformación, un proyecto comunicativo de Movimiento de Solidaridad con Cuba. Willy, ¿he de recordarte, además, lo que hubieran hecho Lenin y Robespierre con el Estado Islámico o Boko Haram?

Al gran marxista-leninista que es Willy Toledo habría que preguntarle si se le ha olvidado aquello de que «La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo»; o la raíz de todo mal, como puso de manifiesto Richard Dawkins. O preguntarle si seguiría diciendo lo mismo si en vez de en la redacción de Charlie Hebdo hubiesen entrado a sangre y fuego en Chueca. Porque mira que tu cognición ha de estar podrida para que Irán (una teocracia), Arabia Saudí (una monarquía absoluta) y todo el conjunto de estados musulmanes, inclusive Palestina (que sufre el homicidio constante y silencioso de Occidente), así como musulmanes a título individual, condenen el atentado sin fisuras y transmitan su repugnancia ante el mismo, y tú hayas de meter una miseria historicista absolutamente descontextualizada, olvidándote, además, de que el fundamentalismo islámico, cuya ontogenia es obra de la CIA, riega las calles de Oriente Medio de sangre árabe, musulmana, de árabes cristianos y de otras minorías étnicas y religiosas.

En fin que nos libraremos de Dios, pero no de los estúpidos, llámense Willy Toledo, La Razón o Isabel San Sebastián. Musulmanes sí, hijos de puta no.

1 Comentario en Willy Toledo y las apoplejías posmodernas

  1. que mal le huele el culo a mahoma el asesino // Abril 26, 2015 en 1:10 pm // Responder

    Me gusta mucho como la chupa mahoma, pero el culo le huele fatal. Como se lo limpia con piedras, no queda limpio y es muy asqueroso. Tengo que decirle que no me la chupe mas.

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