Your Name: la magia del Anime, el encanto de Japón

Your Name, Makoto Shinkai, Kimi No Na Wa, Anime, Satoshi Kon, Akira, Katsuhiro Otomo

Creo que fue en 1990. Akira me desvirgó. Fue mi primera toma de contacto con una película de animación japonesa. A un compañero del colegio, su padre le había conseguido unas entradas en el teatro local de nuestra ciudad para ver una proyección de la película un sábado por la mañana, y al salir, volvimos a casa corriendo como si fuéramos en moto y nuestro pequeño pueblo-ciudad fuese Neotokio. Después llegó El puño de la estrella del Norte, Alita, Dominion Tank Police, el estudio Ghibli, Satoshi Kon, el resto de la obra de Katsuhiro Otomo y muchos más.

Por eso no dudé ni un segundo en buscar un cine cercano que proyectara Your Name, el último gran éxito del Anime, que se ha llevado premios a punta pala y que la crítica ha puesto por las nubes. Y digo buscar porque tuve suerte de vivir en Madrid, donde Your Name se proyectaba en varias salas, y de que una me pillara a pocos kilómetros de casa, ya que la película, como os podréis imaginar, no se estrenó como un blockbuster hollywodiense.

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La firma de Makoto Shinkai me daba confianza. Antes de Your Name he disfrutado de otras obras suyas como El jardín de las palabras y 5 centímetros por segundo. También me daba mucha seguridad el hecho de saber qué me iba a encontrar. Digo esto porque hay todavía cierta confusión entre el público novicio del Anime. Primero al confundir Anime con Manga, y después al creer que todo el Anime trata sobre distopías, mundos de fantasía, mechas o Dragon Ball. El Anime es cine de animación japonés, CINE, por lo que no se especializa en ningún género. Por cuestiones culturales, a España suele llegar lo más exitoso, que suele coincidir con lo más de género, pero hay Anime de tipo social, por ejemplo, caso de Tokyo Godfathers de Satoshi Kon.

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Your Name, pese al aliño de ciencia ficción, es un Anime sin género, blanco, podríamos decir. Por otro lado, el Anime que más me gusta. Es sobre amor, sí, pero supera con mucho el diálogo bobalicón y el argumento consabido para ofrecer una historia que, ante todo, es una profunda reflexión sobre las relaciones humanas, el destino, la dulce casualidad que subyace al enamoramiento o la búsqueda de la felicidad.

El enganche y la chispa que transmiten los personajes y la historia de Your Name te atrapan desde un primer momento, y sabe sobreponerse con un talento denunciable a los nudos narrativos que surgen de su inspiración en los multiversos y en las líneas temporales distintas.

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En Your Name, el primer acto se desarrolla como una planta en crecimiento a cámara rápida para poner al espectador de cuclillas, a la merced del genio expositivo de Makoto Shinkai. Entonces brota el segundo acto, un nudo cargado de misterio y asombro, el plato fuerte, donde la idea de que el caos y el orden protagonizan al unísono un papel relevante en el devenir emocional de los seres humanos es el destello que te encarcela en una agradable y mullida celda de expectación. Y después, con la conclusión, con la resolución, se cierra con un golpe maestro una historia que encandila tanto por las letras del habitual pop rock nipón que compone la banda sonora («Eres el arma que he necesitado toda mi vida»), como por un despliegue de colorido y animaciones técnicas que conviven con el dibujo más tradicional.

Your Name es la excusa perfecta para desembarazarte de muchos prejuicios, y es especialmente efectiva en mitigar aquellos que son culpables de que no alcances la felicidad, la plenitud. Su mayor impacto, sin duda, lo consigue al plantear que lo previsto y lo inesperado subyacen en los acontecimientos más especiales de importantes de nuestra vida. Puertas que se cierran, puertas que se abren…

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